viernes, 23 de septiembre de 2016

Dulce veneno

 Dulce veneno de la ilusión, la mentira y la traición.
Sedantes de pérdidas, errores y de la imaginación.
Maldito sea mi destino, maldita mis palabras y maldito el momento de mi concepción.
De la oscuridad de mi necedad a las raíces de mis ataduras.
Habla la perdida de la razón y el destierro de mi corazón.
Estúpido, estúpido sueño que cierra mis heridas y me encierra en mi perdición.
Calla mis ideas, silencia las voces y apaga la luces de un futuro mejor.
Olvida la felicidad, descarta los anhelos y piérdelo en el cajón.
La dulce musa de la frialdad, la diosa de la vanidad y la ninfa del destino.
Explota en mí el grito del silencio.
Ya, vete, desaparece y borra mi humanidad.
Destella la sangre que jamás dejó de brotar.
Escupe y maldice, descarta lo que queda mi.
Déjame escapar, desvanece mi mundo y borra mi existencialidad.
Esta pobre farsa disfrazada de excusa.
Y ahí va, envuelta en un velo.
¡Oh! tu máscara de santidad.
Arranca de mi pecho, palpitante y suelta mi mano.
Déjame regresar al negro infinito.
Derrite, derríteme, déjame fundir.
Silencio, la calma vertido en la nada.
Veneno, dulce veneno.


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